20 pueblos 20 memorias



20 Pueblos 20 Memorias busca hacer visibles distintas identidades y memorias locales y ponerlas en diálogo con otras memorias nacionales en un ámbito común (departamental y nacional) donde se presenten e intercambien experiencias, opiniones y evaluaciones entre sus participantes. Las propuestas resultantes, en cuanto a representación de la diversidad cultural del Uruguay, pueden ser significativas herramientas para la promoción y defensa de los Derechos Humanos.

La realización de los proyectos es fruto de un trabajo de varios meses que se ha desarrollado a nivel nacional, dando voz a pueblos de todo el país (uno por departamento). Aunque todos persiguen los mismos objetivos, cada expresión se caracteriza por su particularidad local y su método de trabajo, que ha dado como resultado distintos productos de comunicación: audiovisuales, cortometrajes, blogs, boletines digitales, foto-cuentos, libros, muestras fotográficas y espectáculos de títeres.

Para lograr llegar a crear un producto final, la metodología principal de la mayoría de los proyectos ha consistido en la recopilación de testimonios a través del uso de la historia oral y escrita, la fotografía y el registro audiovisual. En la gran variedad de formas de narrar sus historias, los pueblos han recurrido a técnicas que van, por ejemplo, desde la filmación subacuática a los talleres artísticos.

Estos proyectos serán presentados públicamente en dos instancias: una primera presentación local que tendrá lugar en cada departamento; y otra que reunirá a todos los proyecto en el Encuentro Nacional de 20 Pueblos 20 Memorias que se llevará a cabo los días 8 y 9 de diciembre de 2011 en la ciudad de Salto.

Tras la finalización del proyecto, permanecerán una serie de productos de comunicación acerca de las memorias e identidades locales, así como el debate que se articulará en el marco del Encuentro Nacional.

20 Pueblos 20 Memorias se ha desarrollado en el marco de los festejos por el Bicentenario, y gracias al esfuerzo de la Dirección Nacional de Derechos Humanos conjuntamente con la Dirección de Centros MEC y la Comisión Bicentenario.

Descargar agenda de actividades en PDF.
Descargar catálogo.

Spot TV Nacional 20 Pueblos

Buscando raíces – Baltasar Brum

“Migues se reinventa” – Canelones

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El proyecto “Migues se reinventa” implica la reconstrucción de la historia del lugar así como proyecciones sobre cómo les gustaría a sus pobladores que fuera. La propuesta consiste en que niños, jóvenes y adultos reconozcan juntos los lugares típicos del espacio que comparten y se apropien de ellos a través de la narración, el dibujo y la pintura.Es por este motivo que a lo largo de este año se han realizado, en conjunto con alumnos de la curricula Comunicación Comunitaria de la Licenciatura en Ciencias de la comunicación, actividades que han permitido generar la apropiación y el intercambio generacional antes nombrado.

Concurso Narrativo “Qué es y cómo vemos a Migues”: este concurso fue dirigido a los alumnos de las instituciones educativas de la localidad: Colegio San José, Escuela Nº 113 Eugenio Migues y liceo de Migues, con el objetivo que a través de las narraciones cada grupo de loas instituciones pudiera aportar la visión, tanto actual como a futuro. que tienen de Migues. Para ello se trabajó muy satisfactoriamente con la dirección y docentes de cada una de ellas, involucrándose ampliamente con la propuesta de del proyecto.
El grupo ganador de cada institución hará un viaje y su narración formará parte de la muestra fotográfica de todo el proyecto.

Concurso de plástica: Este concurso fue dirigido a toda la población con el objetivo de fomentar posteriormente el intercambio generacional. Éste tuvo como objetivo final, que el dibujo seleccionado sea plasmado en un mural de 3 x 2 m en la pared que da a la plaza de la primera casa de Migues. Si bien el dibujo ganador será de una persona, se llamó a la población a pintarlo en conjunto. El diagramado del mismo (es decir los contornos), fueron pintados por un muralista profesional.

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Herencia histórica y cultural de frontera – Las Cañas y Centurión

Derecho a nuestra historia – Conchillas

Construyendo identidad, a través del conocimiento de nuestras raíces – Villa del Carmen

Rearmando nuestra historia… – Cerro Colorado

Andresito bucea en sus raíces – Andresito

Pirarajá ayer y hoy – Pirarajá

La cantera de los recuerdos – Barro Obrero, Piriapolis

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Pueblo Obrero de Piriápolis:

Más de 100 años de historia construyendo un mundo nuevo

Campo, mar, la gran cuchilla recalando por entre los extensos arenales. Arenas del tiempo, huellas geológicas de un arcaico paisaje.
Así se presentaba el singular paisaje nativo, sobreviviente al tiempo, expectante de las vastas temporadas de pesca y caza de las familias que conformaban la nación charrúa, a la vez que albergando a los intrépidos marinos y corsarios de los mares cuando el ir y venir transatlántico se instaló como un nuevo orden en los modernos flujos humanos.
De ese orden nuevo de la historia, con sus sombras y sus luces, de su visión y su ceguera, va a emerger una sociedad múltiple, una comarca orgullosa de haber generado toda una geografía con sus propias manos, generaciones compartiendo un sueño ajeno, pero que con el correr de los años se incorporó como un anhelo propio, más que merecido, otra que ganado.
Así se conforma el Pueblo Obrero, “el pueblito”, como le gusta auto-referirse cariñosamente a la gente del lugar. Un sitio donde “pasan cosas”, un hermoso rincón del mundo donde espíritu y materia conviven en una relación armoniosa, danzante, impregnada de una misteriosa capacidad de convivir con lo inexplicable.
Sobrevivientes de las devastadas comunidades originarias, colonos campesinos, inmigrantes de la era industrial, fueron tejiendo una trama de sentido nuevo a la experiencia que les tocó compartir. Gestos, dialectos, palabras inentendibles configuraron la lucha cotidiana de esos pobladores en la transformación de un árido paisaje.
Lejos de la tutela del Estado moderno de don “pepe” Batlle, pero bajo el mismo cometido de abrir fronteras y generar una nueva sociedad multicultural, construir una nación otrora signada por el enfrentamiento y el derramamiento de sangre, se erige un nuevo “hotel de inmigrantes”, ya no en la aduana del floreciente Montevideo como el fundado en 1909, sino en los barracones de la falda del Cerro Pan de Azúcar y en un emergente pueblito con casas de fajina y barro, pegado a la vía del trencito, el Pueblo Obrero de Piriápolis.
Lo singular en este caso es que la iniciativa y el motor de este intenso advenimiento inmigratorio recae por completo en voluntad privada, en un solo y particular hombre, de varias máscaras como todos los seres humanos, pero con una firme y empeñada convicción empresarial, y con una profunda y distintiva percepción del entorno, de la magia, de la manipulación elemental de las cosas mediante una artesanía simbólica.
Así es que los marrones comienzan a golpear la piedra, los estallidos en la roca acompañan la volátil armonía del sembradío al boleo, el ritmo del palo cavador, los timbres de las campanas marcando el inicio y fin del trabajo, el pulso fugaz del trencito que va y viene uniendo territorios, encontrando mundos, instalando la incipiente hermandad con la ciudad de Pan de Azúcar que perdurará hasta los tiempos presentes.
Familias enteras entregadas a la difícil labor de construir un mundo nuevo, la Heliópolis que devino en Piriápolis, ajeno y propio a la vez, fueron contemplando la prolongación de las sombras que los eucaliptus y pinos extendían por el soleado paisaje. Nuevos aromas a castañas, olivos y vides acompañaron los amores, desamores y sacrificios que conformaron la historia de este pueblo. Ingredientes que nutrieron la solidaridad ante la adversidad de las luchas obreras, ante la necesaria adaptación social fruto de la riquísima diversidad cultural que dio origen a un nuevo estilo de vida, alimentando la incipiente industria turística de nuestro país, colocando el granito de la flamante ciudad.
En ese contexto, la escuelita, la centenaria Escuela N° 37 se instauró como fundamental y determinante agente socializador, legítimo signo de identidad local presente y significante de una forma de ser, de un modo de sentir.
El dolor queda atrás. No se olvida ya que la memoria sirve para reconocer nuestro pasado y proyectarnos al futuro. Ese que está por construirse, ese que se va tejiendo día a día junto a la enorme cantidad de niños y niñas del Pueblo Obrero, a quienes dedicamos nuestra historia para que la sigan reconstruyendo. Aquí dejamos la huella, que otro siga el camino…

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Memorias de Casavalle

Memorias colectivas del mostrador – Quebracho

Memorias del Sarandí – Sarandí de Navarro

Todo lo que fue existe – Minas de Corrales

Castillos: Cuidad con identidad – Castillos

“En la huella del bicentenario” – Salto

Identidad “Por los caminos del carnaval” – San José de Mayo

Participando del rescate del patrimonio histórico – Soriano

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“Aquí nacio el Agua Tónica” – Paso de los Toros

¿Las Paredes Hablan?, Santa Clara del Olimar – Treinta y Tres

Construyendo identidad, a través del conocimiento de nuestras raíces – Villa del Carmen

Encuentro Nacional (8 y 9 de diciembre, SALTO)

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Los días 8 y 9 de diciembre tuvo lugar, en la ciudad de Salto, el Encuentro Nacional del “proyecto 20 pueblos, 20 memorias”. Viajaron a la ciudad, desde todos los departamentos del país, más de 200 personas.
En el Encuentro hubo distintas instancias en las que los representantes de los pueblos que participaron del proyecto presentaron sus trabajos. En el Aula Magna de la Regional Norte de la Universidad de la República se desarrollaron talleres para las presentaciones que tuvieron una activa y entusiasta participación. Por otra parte, en el Mercado 18 de julio, cada pueblo montó un stand en el que se exponían productos típicos y los trabajos realizados. Además, se instaló un microcine en el que se proyectaron los audiovisuales realizados.El Encuentro fue una instancia enriquecedora en la que distintas memorias e identidades de nuestro país se hicieron visibles, dialogaron entre sí y se encontraron. Los espectáculos artísticos que llevaron adelante los participantes estimularon las ganas de participar y de ser parte del Encuentro.

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