Buscando a San Ildefonso

Breve entrevista a la profesora salteña Ofelia Piegas, ex docente de Historia Universal, hoy dedicada a la investigación histórica de la región.

¿Cómo fue el proceso fundacional de la actual ciudad de Salto?

El proceso poblacional de lo que hoy es la ciudad de Salto es sumamente polémico. En general se manejan tres hipótesis, ya que fundación en sí, con las características que exigía la ley española, no existieron en ninguna fase de su proceso. A las tres hipótesis conocidas yo agregaría una, la que precede en el tiempo a las otras, que sería un origen misionero, pues siguiendo los estudios de Aníbal Barrios Pintos en su texto “De la vaquería al alambrado”, surge la existencia de 7 estancias misioneras (ergo poblaciones) al sur del Río Negro siguiendo el Litoral, de las cuales 3 no han sido ubicadas. Una de ellas es la de San Ildefonso. Da la casualidad que en Salto aparece una gran piedra grabada con el nombre de “San Ildefonso” en caracteres de español antiguo, lo que a mi parecer, posibilita que este lugar tan especial para ser colonizado fuera una de esas estancias misioneras no ubicadas.

La fecha que oficialmente se maneja es la de 1756 como primera información de un establecimiento en Salto que, si bien fue de carácter militar y precario en el tiempo, está bien documentado en los hechos. Lo que le da su importancia es el hecho de haber reunido, por tratarse de un caso fortuito, a tan importantes personajes en “tierra adentro”, como al gobernador (José de) Andonaegui, al gobernador (Pedro Antonio de) Cevallos, a Joaquín de Viana y al Marques de Valdelirios a quien debía esperar el gobernador de Montevideo, Joaquín de Viana para la entrega oficial (al portugués) de los territorios que marcaba el Tratado de Madrid, a cambio de la Colonia del Sacramento. Un desdichado episodio que habría de diezmar la población guaraní de las Misiones que no aceptaron el tratado.

Joaquín de Viana se trasladó desde Montevideo con 400 granaderos y 40 carretas en 33 días manteniéndose en este puesto durante 84 días haciendo un fuerte, alojamiento y almacenes hasta la llegada del Marqués de Valdelirios. Solo algún tiempo permaneció en un establecimiento en Salto Oriental, pues hay documentación de algunos pertrechos de guerra y unos 50 hombres para la custodia del fuerte. Poco después, el puesto militar quedará en silencio… De cualquier forma, oficialmente se considera esta fecha como la iniciación del proceso poblacional-fundacional de la ciudad de Salto.

La segunda teoría atribuye a la fundación de Salto un origen luso-brasileño con la instalación del ejército portugués durante la 2ª Invasión portuguesa de 1816 en esta posición tan estratégica para controlar al ejército artiguista sito en el Arapey. Los años de permanencia del ejército portugués hasta la Cruzada Libertadora de 1825 permitieron un gran desarrollo comercial de sus pobladores aprovechando la situación estratégica del lugar, lo que determinó la formación de una población aportuguesada.

Pero la teoría mas acertada es la que determina su posición geográfica excepcional. Su origen no hay que buscarlo en un hecho ni en un documento sino en esos arrecifes naturales que obligan a detenerse a las expediciones militares, al comerciante o al pasajero, antes de seguir al norte y que nos muestran una formación paulatina y constante.

¿Qué estaba ocurriendo en ese lugar hacia 1811, al inicio del proceso de emancipación oriental?

1811 fue tiempo de revolución. Desde que Belén iniciara el enfrentamiento contra la españolista Montevideo, a principios de ese año, los patriotas orientales liderados por Francisco Reduello, comandante de Belén, habían iniciado el movimiento emancipador, tema ignorado por la Historia Oficial.

La última etapa de la penosa peregrinación de la llamada “Redota”, tras 64 días de marcha llena de peripecias (que determinaron el origen de la orientalidad) llega en diciembre de 1811 hasta el Salto Chico, último destino de este pueblo peregrinante antes de cruzar al Entre Ríos y ubicarse posteriormente en el Ayuí. Allí nos dejaron el mas precioso documento en el “Padrón de las Familias”, en el Paso de las Piedras del Daymán, verdadera imagen del conglomerado socio económico de esas 4031 personas censadas: familias mezcladas de pobres y ricos; blancos, negros, indios y esclavos; todos mezclados en un ideal de Libertad liderado por el Jefe de los Orientales, futuro Protector de los Pueblos Libres.

¿Cuál es la historia de la Plaza Artigas, dónde el próximo 22 de octubre tendrá lugar “la vigilia” de esa ciudad?

Toda ciudad por pequeña que sea tiene sus lugares emblemáticos. En el caso de Salto nuestra plaza fundacional fue la Plaza Treinta y Tres que contuvo todos los edificios y las instituciones que hacen a una población: la primera iglesia, el primer teatro, el primer Consejo Administrativo (cuya puerta original está hoy declarada Patrimonio), la primera Aduana…

Mucho después surge nuestra preciosa Plaza Artigas, centro de los mas emblemáticos edificios de la ciudad como la Catedral y el Palacio Episcopal, también Patrimonio, siendo su mayor tesoro el conjunto escultórico formado por nuestro Prócer y los personajes que hicieron nuestra historia: el ciudadano y el Gaucho, enriquecidos por frases que aluden a nuestro proceso emancipador. Este conjunto escultórico es obra de Edmundo Prati y tiene un significado histórico muy nuestro pues detrás del Prócer, innumerables palmeras significaban al pueblo errante de La Redota, marchando hacia el norte, detrás de Artigas.

Todas las actividades patrióticas de nuestra nación se festejan en esta plaza que reasume el significado del antiguo Cabildo Abierto, donde el pueblo reunido es la expresión de nuestra soberanía.

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