El Diario de “Las Vigilias” / Cerro Largo

A modo de adelanto de lo que serán “Las Vigilias del Bicentenario”, a realizarse el próximo 22 de octubre en todas las capitales departamentales del país, les proponemos trazar un recorrido histórico por las plazas y parques donde tendrán lugar estas fiestas. Buen viaje.

Melo/Plaza de la Constitución
Juana y Juan Pablo.


Cuesta imaginar lo que pasaría por la cabeza de Agustín de la Rosa cuando en 1795 marcó el lugar en el que estaría la actual Plaza de la Constitución. Según consta en el acta de fundación, el territorio de la actual ciudad de Melo era en ese entonces apenas una guardia para proteger la frontera de los portugueses. Siguiendo los consejos del español Félix de Azara, de la Rosa se alejó unos metros de la guardia, marcó el lugar donde estaría la plaza y comenzó con el reparto de solares.

A más de 200 años de este acontecimiento, el sitio continúa siendo el principal centro de reuniones, actos y festejos de la ciudad, como ocurrirá el próximo 22 de octubre cuando se celebren allí “Las Vigilias del Bicentenario”. Fue declarado Monumento Histórico Nacional y, desde mediados del siglo pasado, lleva en su centro una escultura al general José G. Artigas. Se trata de un paseo rodeado de palmeras, palos borrachos, plátanos y flores que, como es habitual en este tipo de espacios, encuentra en su entorno a algunos de los edificios más emblemáticos de la vida social y cultural de la ciudad.

Además de las casas del siglo XIX, aparece allí, por ejemplo, el Club Unión de Melo, institución surgida en 1887 de la fusión de la Biblioteca Popular y la Sociedad de Baile “La Terpsícore”, que convirtió la intersección de Aparicio Saravia y Remigio Castellanos en una de las esquinas más importantes del pueblo. Por allí han pasado figuras como Juana de Ibarbourou o Zorrilla de San Martín y han tenido lugar varias de las festividades tradicionales más convocantes de la ciudad como el Baile de Presentación y la Fiesta de la Primavera.

También frente a la plaza se ubica la Catedral Nuestra Señora del Pilar y San Rafael, edificio de 1876 pero que tiene su origen en la humilde Capilla erigida por el Capellán Don Benito Ducos de la Hitta en 1797, dos años después de la fundación de la villa. Uno de los momentos que han quedado marcados en la memoria de los melenses, ocurrió allí el 8 de mayo de 1988, cuando el Papa Juan Pablo II, de visita en la ciudad, se salió del protocolo y se detuvo a orar en la Catedral.

Nada de esto podía suponerse el día en que el comandante Agustín de la Rosa se alejó de su guardia y marcó el terreno destinado a la futura plaza de la Constitución. De hecho, el militar ni siquiera podía imaginar que faltaba poco para el comienzo del proceso que daría origen al Uruguay independiente y que en este 2011 cumple 200 años.

Leer breve entrevista con historiador arachán Germán Gil.

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