El Diario de “Las Vigilias” / Durazno

A modo de adelanto de lo que serán “Las Vigilias del Bicentenario”, a realizarse el próximo 22 de octubre en todas las capitales departamentales del país, les proponemos trazar un recorrido histórico por las plazas y los parques donde tendrán lugar éstas fiestas. Buen viaje.

Durazno/Plaza Independencia
Una carabela navegando el tiempo


El origen de la Plaza Independencia está ligado al nacimiento de la villa de San Pedro de Durazno en 1821. Eran tiempos de la Cisplatina. Fructuoso Rivera, quien por esa época se encontraba al servicio del gobierno portugués como comandante del Regimiento de Dragones de la Unión, dispuso su fundación persiguiendo dos objetivos. Por un lado, ofrecer asentamiento a las familias criollas que se encontraban dispersas por la campaña, y por el otro, montar un cuartel que permitiera al ejército un acceso más rápido al territorio al norte del Río Negro.

Alrededor de la Plaza Mayor, tal cual se la conocía por esa época, se distribuyeron los solares y se edificó la iglesia y el camposanto. Algunos años después, la plaza se convertiría en el escenario de dos hechos importantes en la historia del país: la jura de la bandera de los 33 Orientales, ocurrida el 30 de abril de 1825, y la jura de la Constitución por el Ejército Nacional, el 20 de julio de 1830.

Frente a la plaza, se encuentra el Museo Histórico de Rivera que, entre los años 1839 y 1842, ofició como sede de la Presidencia de la República durante el segundo mandato del Gral. Fructuoso Rivera. También al frente está la parroquia de San Pedro. Ésta se ubica en el mismo sitio donde se edificó la primera iglesia de la villa, pero debió ser reconstruida por completo ya que un incendio consumió a la original en 1967. La nueva obra fue revestida por el prestigioso ingeniero Eladio Dieste y es considerada al día de hoy una joya arquitectónica.

De todos modos, uno de los principales atractivos de la Plaza Independencia lo hayamos en su monumento a Cristóbal Colón. En el marco de los festejos por los 400 años del descubrimiento de América, una comisión integrada por inmigrantes italianos y españoles, además de uruguayos, propuso erigir allí un monumento que recordara este acontecimiento. Se trata de una columna de 14 metros de altura con una esfera en la cúspide que simboliza al mundo. El mayor encanto de esta obra conmemorativa tiene más que ver con el ingenio de los pobladores de Durazno que con el hecho que se pretende homenajear en sí mismo. A través del monumento a Colón, la ciudad ha encontrado un fantástico modo de navegar y comunicarse a través de los siglos. Dentro de la esfera, se instaló una caja de bronce en la cual se incluyeron documentos de la época que sólo podrían ser abiertos 100 años después.

En 1992, cuando el plazo se cumplió, los vecinos organizaron un acto público para acceder a aquél mensaje que les venía desde el pasado. Los mitos y especulaciones que habían aflorado hasta el momento con respecto al contenido oculto en la esfera fueron despejados y éste fue puesto en exposición en el Museo Histórico Casa de Rivera. Para continuar la tradición, los vecinos resolvieron dejar su propio legado para los duraznenses del futuro, que recién en el 2092 volverán a abrir su “nave del tiempo”. Se podría mencionar qué “tesoro” fue guardado esta vez en la esfera, pero es más divertido ir sembrando expectativa desde ahora.

Leer breve entrevista con la profesora de Historia duraznense Susana Ramos, subdirectora del Liceo Nº 3 de la ciudad de Durazno.

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