El Diario de “Las Vigilias” / Treinta y Tres

A modo de adelanto de lo que serán “Las Vigilias del Bicentenario”, a realizarse el próximo 22 de octubre en todas las capitales departamentales del país, les proponemos trazar un recorrido histórico por las plazas y los parques donde tendrán lugar estas fiestas. Buen viaje.

Treinta y Tres/Parque del Río Olimar (Escenario “Rubito” Aldave).
“Qué río para soñar, Olimar tiene tu gente”.


La historia del Parque del Río Olimar está intensamente ligada a la guitarra. De hecho, guitarra y río son los dos rasgos identitarios de mayor fuerza en el imaginario de los olimareños.

El devenir del pueblo, su gente y sus peripecias, han quedado inmortalizados en las canciones de sus artistas y gran parte de esa tradición se debe a este río, que susurra melodías y congrega personas con historias dignas de ser contadas.

Desde 1972 se celebra en el parque el Festival “A Orillas del Olimar”, una fiesta que comenzó con las actuaciones de cantores y artistas locales alrededor de unos pocos fogones, y que hoy en día reúne anualmente a miles de personas durante el comienzo de la semana de turismo. Es el momento de mayor convulsión que vive la ciudad en el año, concentradas en 4 o 5 noches de gastronomía típica, exposiciones y lo mejor del folclore nacional en torno al río y el monte.

Además de recibir el festival, el parque es el principal centro de reunión para los vecinos a lo largo de todo el año. En verano, es el sitio ideal para refugiarse del calor a la sombra de los árboles o refrescarse en las aguas del río. Sus fogones, son uno de los sitios predilectos para celebrar todo tipo de festejos y sus amplios espacios verdes, potenciales escenarios deportivos, a la espera del picadito de turno. A lo largo del fin de semana puede comprobarse como, según el momento del día, el río sabe convocar más allá de las diferencias etáreas. A la mañana padres que juegan con sus hijos. Al mediodía familias enteras reunidas en torno a los fogones. En la tarde, jóvenes que improvisan allí eternas mateadas que, al caer el sol y terminarse el agua caliente, terminan cambiando por cerveza fría. Es que el espacio cuenta con áreas bien diferenciadas para todo tipo de actividades: camping, fogones, zona de deportes, playa, juegos y, claro, sus dos escenarios. El principal, muy próximo al río, lleva el nombre de uno de los escritores más leídos del departamento, Serafín J. García. Allí es donde tienen lugar los espectáculos más importantes durante semana de turismo. El otro, más pequeño, se haya más retirado. Está hecho de madera, con techo quinchado, rodeado de árboles y con buena acústica. Lleva el nombre de uno de los músicos pródigos de estas tierras, Rubén Aldave, quien en los inicios de Los Olimareños, supo acompañar al dúo con su guitarra. Este escenario, por su tamaño, se mantiene en funcionamiento todo el año y suele ser sede de diversos encuentros artísticos, ferias y exposiciones. Allí se festejarán “Las Vigilias del Bicentenario” que, aprovecharán el rico historial del parque, y de este escenario en particular, para conmemorar los 200 años del inicio de La Redota.

Al lado del tablado, se haya el Museo del Canto Nacional, inaugurado hace una década para cuidar el patrimonio que al día de hoy significa la tradición musical de Treinta y Tres, y que involucra la rica producción artística de una larga lista de nombres que no podemos detallar, pero que dejamos representados en una sola persona: Rubén Lena.

Leer breve entrevista con el profesor de Historia Juan Luis Casalla.