El paraje “de las minas”

Breve entrevista con la profesora de Historia minuana Myriam Soria, integrante de la Comisión Departamental de Bicentenario de Lavalleja.

¿Cómo fue el proceso fundacional de la actual ciudad de Minas?

Durante todo el S XVIII, el territorio de “las minas de Maldonado o de las minas de San Francisco” fue visitado por aventureros que buscaban en este territorio “impresionantes minas de oro y diamantes”, así se destacaban nombres como el del correntino Domínguez y don Cosme Álvarez entre otros, que dejaron sus fortunas en la búsqueda de una aventura o ilusión… Según don Santiago Dossetti: “La aventura inicial, cumplida por el foráneo español no fue de superficie, fue de subsuelo”.

En 1751, José Joaquín de Viana inicia su función como Gobernador de Montevideo y señala la conveniencia de fundar dos poblaciones, una en el paraje “de las minas” y otra en “las tierras de Maldonado” contra “las invasiones de los indios enemigos y portugueses”. “Se consigue con esta población el cultivo y trabajo de las Minas y con el incentivo del interés acudirán a establecerse otros, y se hará muy numerosa teniendo la ventaja del territorio especial para cría de ganados y sementeras”. En 1779 el Virrey Juan José de Vértiz debía enfrentar la difícil tarea de poblar la inhóspita Patagonia; frente al frío, la sed y el hambre que sufrían los numerosos colonos que se enviaban hacia allí; este Virrey, dispuso que los pobladores provenientes de España fueran los núcleos fundadores de poblaciones en San José (fundada por Vidal) y Minas (fundada por Rafael Pérez del Puerto).

El 15 de febrero de 1783 se le encomienda al Ministro de Real Hacienda de Maldonado, Rafael Pérez del Puerto, la dirección de la reconstrucción y futura población de una villa en la zona de las Minas, con cuarenta familias recién llegadas a Maldonado desde Montevideo (con destino incierto); se le encomiendan 150 indios tupi-guaraníes para realizar, junto con los jefes de familia, cuarenta casas con paredes “de piedra y barro” y techos “de las maderas y pajas que franquean los montes y pajonales del propio paraje”, a lo que Pérez del Puerto respondió con la construcción de cuarenta casas con paredes de piedra asentada en barro, con techo de teja. El plano fundacional de la villa, contaba con una “plaza de recreo” central, a partir de la cual se establecían cuatro callejones, orientados a los cuatro puntos cardinales, culminando el orientado hacia el Este en la iglesia (respetando fielmente el plano de Felipe II).

El proceso fundacional de la villa se desarrolló entre febrero de 1783 y el primero de mayo de 1784, día en que se asentó el último poblador en la zona.

Este emprendimiento poblacional, demuestra que Rafael Pérez del Puerto fue un visionario, eficiente funcionario con gran criterio práctico.

¿Qué estaba ocurriendo en ese lugar hacia 1811, al inicio del proceso de emancipación oriental?

Durante la revolución emancipadora, la villa de Minas, en su mayoría, apoyó el régimen español. No obstante, un grupo de hombres de Casupá, junto a Manuel Francisco Artigas (hermano de José G. Artigas) y algunos minuanos como Juan Antonio y Manuel Lavalleja, fueron de los primeros en incorporarse a las fuerzas patriotas.

Desde Casupá, Manuel Francisco Artigas, con un centenar de hombres, preparó la expedición emancipadora, llegando a la villa el día 23 de abril de 1811, tomando la población el día 24. Tan sólo cinco integrantes de la guardia española se encontraban en la plaza, los cuales no presentaron resistencia. Aquí Juan Antonio y Manuel Lavalleja se unieron a las fuerzas revolucionarias.

En Minas, los patriotas recogieron algunas armas y el vecindario prestó juramento de adhesión a la causa revolucionaria, antes de que prosiguieran su marcha hacia San Carlos y Maldonado.

Entre el Padrón de las familias que acompañaron a José Artigas en 1811 durante el Éxodo del Pueblo Oriental, de los residentes en Minas, sólo figura allí, la madre de Juan Antonio Lavalleja: doña Ramona de la Torre, que figura con un carruaje, sus seis hijas mujeres, su hijo menor Fermín y dos esclavos.

¿Cuál es la historia del “Cerro Artigas”, dónde el próximo 22 de octubre tendrá lugar “la vigilia” de esa ciudad?

El cerro, emblema nacional, que cuenta desde 1974 con el monumento ecuestre más grande del mundo, homenajeando a nuestro prócer, tiene una rica historia.

Ya en 1785, el marino y grafólogo español Andrés de Oyarvide, en su “Memoria Gráfica” entrega ubicaciones y nomenclaturas de la época de cerros de la zona, entre los que se ubicaría el actual Cerro Artigas.

Actualmente, es la tradición oral pueblerina, la que enmarca los cambios de nominación que ha tenido el cerro a lo largo de su historia… De ahí que varias elevaciones fueran identificadas como el “Cerro de la Guardia”, uno de estos cerros “guardianes” es el estudiado aquí. Más adelante, el nomenclátor popular le llamará “Cerro de Fusco”, por el apellido de un propietario que tuviera los terrenos del lugar. Este nombre tendrá por muchos años (incluso entrado el siglo XX) uso entre los vecinos minuanos.

En 1925 el Coronel Juan Ventura adquiere el predio y desde ese entonces se le llamará “Cerro Ventura”, aludiendo al militar que viviera muchos años en Minas. Y en forma paralela surgirá el nombre de “Cerro del Arbolito”, este nombre fue dado a raíz de la existencia de un árbol solitario en su cumbre, que al ser talado para inaugurar el monumento, cayó con él un punto de referencia único entre las sierras.

El 19 de octubre de 1974, durante la III Semana de Lavalleja se inauguró el enorme monumento al prócer, de 20 toneladas de yeso y 150 000 kilos de hormigón armado, obra del escultor Stelio Belloni, surge así el cerro-parque Artigas que recibe todos los años a miles de miles de orientales en la tradicional Noche de Fogones siendo además uno de los principales centros turísticos de la ciudad.

Yapa: ¿Cuál es la historia de la “Plaza Libertad”, de la ciudad de Minas?

La actual “Plaza Libertad” de nuestra ciudad, fue construida en 1783 como centro del plano fundacional de la villa, denominándose “Plaza del Recreo”. En su fundación era un terreno baldío a partir del cual se creo la ciudad. A comienzos del siglo XIX se la rodea con una reja, para obstaculizar a los vecinos que llevaban sus animales a alimentarse al terreno y deambulaban sin orden por la misma.

En 1846 se delimitó y pavimentó la plaza, colocándose veredas que la circunvalaron y bancos y faroles en sus paseos, se empedraron las calles próximas a ella.

En 1879 la plaza se convirtió en un ameno sitio de paseo bordeado de pinos, con floridas arriates, veredas enlosadas y una estatua de la Libertad erigida sobre una columna corintia que recordaba la Paz de 1872, pasándose a llamar “Plaza Libertad”. A comienzos del siglo XX, los pinos dieron origen a un conflicto entre vecinos, unos empeñados en abatirlos porque se creían perjudicados por sus raíces, otros ambientalistas dispuestos a salvarlos, obteniendo la victoria final los primeros…

El 12 de octubre de 1902, al cumplirse el 77º aniversario de la Batalla de Sarandí, fue inaugurado el primer monumento ecuestre del país, el creado en bronce por Juan Manuel Ferrari en homenaje a Juan Antonio Lavalleja.

En 1942, bajo la administración comunal del Dr. Héctor C. Anastasía y la supervisión y proyección del arquitecto Juan Scasso se realizó la reestructuración y reforma de la plaza, señalada en altura por palmeras traídas del Cebollatí (cercanías del paso Averías), se suprimieron calles, creándose otras, se habilitaron superficies de césped y jardines, dominantes sobre los espacios de circunvalación, paseo y estacionamiento; se le agregó un estanque decorativo y bancos monumentales; se cuidó especialmente la ornamentación vegetal. La plaza mayor de Minas, que presentaba un aspecto de “plaza campesina”, quedó convertida en una de las más originales del país.

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