De Bicentenario y otras yerbas

Se realizaron varias actividades en relación a las jornadas del Patrimonio y a los festejos por el Bicentenario.

La Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación resolvió declarar monumento histórico nacional el lugar donde las familias que habían acompañado a las tropas comandadas por José Artigas, el 23 de octubre de 1811, decidieron seguir al ejército antes que volver a someterse a las autoridades españolas.

Sobre el río San José, en el paraje conocido actualmente como Paso de los Carros, se encontraba el campamento artiguista. En este lugar, el domingo 23 se recordó el momento en que, en palabras de José Artigas a la Junta de Paraguay, los orientales determinan gustosos dejar los pocos intereses que les restan, y su país, y trasladarse con sus familias a cualquier punto donde puedan ser libres, a pesar de trabajos, miserias y toda clase de males.

El ministro Ehrlich, la subsecretaria Simon, el intendente de San José, José Luis Falero y otras figuras locales inauguraron un monolito conmemorativo del Éxodo del Pueblo Oriental.

Se puso en marcha

También desde Paso de los Carros en San José se inició la recreación de “La Redota, marcha del bicentenario”.

La organización estuvo a cargo de la Comisión del Bicentenario junto a intendencias y aparcerías de San José, Flores, Soriano, Río Negro, Paysandú y Salto; y contó con el apoyo logístico del Ejército Nacional para el armado de campamentos y la alimentación.

Breve crónica de una marcha

Hombres, mujeres, jóvenes, viejos, niños, algunos montados a caballo, otros en algún vehículo, perros cimarrones y de otras razas, fueron los protagonistas de una marcha que recordó y festejó 200 años de aquella que tenía como guía a José Artigas.

Al comienzo del recorrido la alegría se hizo explícita con un “Viva la Patria”, que se escuchó mezclado con los aplausos de las personas que esperaban en los bordes del camino.

En el primer día de marcha, se visitaron tres escuelas. Allí los niños y maestras de cada una de ellas homenajearon a los marchantes, ofreciéndoles danza folclórica en una, panes caseros en otras. Los aparceros no se quedaron atrás y entregaron mini bibliotecas a los niños, además de plantar un ibirá pita (árbol de Artigas) en cada una de las escuelas.

Se recorrieron 536 kilómetros antes de llegar al Ayuí, el pasado sábado 5 de noviembre. Se estima que llegaron aproximadamente dos mil marchantes y cuatro mil caballos.

Información generada por el equipo de comunicación del Ministerio de Educación y Cultura
Fotografías de: Analía Passarini