Ser parte del Bicentenario

Para los marchantes de La Redota los días comenzaban muy temprano, pero también iniciaban con mucha expectativa para aquellos que se encontraban en los alrededores de su trayecto.

Formar parte

Cardona, con cerca de 6.000 habitantes, conserva todavía rasgos típicos de pueblo pequeño. Al conocer que La Redota pasaría por sus calles, el pueblo se vistió de fiesta y engalanó veredas y vidrieras.

La Redota visitó las escuelas que se encuentran en el trayecto, allí se obsequiaron bibliotecas, se plantaron Ibirá-pitas, se intercambiaron moñas y los niños entregaron cartas, escritas por ellos mismos, para los niños del futuro.

El 26 de octubre los jinetes de La Redota visitaron la Escuela Nº 54 de Cardona. Un día después, el jueves 27, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) pasó por la misma escuela para ver qué había quedado de la experiencia.

Georgina, Agustín, Juan Manuel, Sofía, Belén, Pamela, Matías, otra Sofía, Candela y Emiliano son alumnos de la escuela. Entusiasmada, Georgina nos contó que fueron al Paso de los Carros “porque hicieron un rancho donde va a ser quemado después, entonces nosotros fuimos a ser parte de embarrarlo y los que fuimos embarramos todo”.

Todos al unísono dijeron que siguieron la marcha un ratito, aplaudieron y estuvieron contentos. Lo que más les sorprendió fue la cantidad de personas y de caballos. “Ahora nuestro maestro nos decía que habían muchos más caballos en la marcha del Éxodo, porque ahora habían alrededor de 500 personas y en el Éxodo, el día en verdad cuando fue, habían 700 familias”, explicó Agustín. Otro manifiestó con conocimiento de haber estudiado que antes eran “7 integrantes por familia, la familia era numerosa y ahora son 4”.

Gabriela es maestra de la Escuela Rural Nº 80 Rutas del Tala, tiene 12 alumnos de inicial, 4 años hasta 6º año están todas las clases. Ella contó que después de las 12 hs. la jornada en la escuela se había convertido en un entusiasmo, porque se acercaba la hora de la llegada de los marchantes. Gabriela explicó que “se vivió con mucho entusiasmo, con mucha ansiedad e interés, estaban muy contentos esperando la marcha porque participan de ella además. Han preparado la vestimenta, todo el atuendo y están muy ansiosos con la llegada, les intriga el tema de la moña, les entusiasma los libros también, porque se enteraron que les obsequian una biblioteca y están entusiasmados”.

Vivir la experiencia

En el campamento del mediodía, en la Estancia San Juan, conversamos con Carlos Cal que viene desde Palmitas. “Bueno, acá estamos juntas las dos aparcerías, una de Cañada Nieto que es El Fogón de Cañada Nieto y la aparcería del pueblo Palmita que es El Fogón de los Troperos, hemos estado acompañando la marcha más que nada, y algunas veces andando a caballo también”.

Al preguntarles cómo se sienten, Carlos respondió “recontra bien, porque estamos en lo que nos gusta, estamos con amigos, hemos hecho nuevas amistades también con otros compañeros de otros departamentos que han venido y que tienen aparcerías y además porque esto no se va a dar nunca más y es una experiencia muy importante que están teniendo las aparcerías (…) con mucho orgullo por la patria y por lo que estamos rememorando”.

Airon de 9 años de edad, participó de la marcha a caballo, también por el Fogón de Cañada Nieto, y vino con Mariela, su profesora de guitarra. Airon es de pocas palabras, pero contundentes. Dijo que siente orgullo al hacer el recorrido que hizo Artigas.

Para Mariela, con varias marchas en su haber, la marcha de La Redota es la más importante. “Para mí y para todos mis compañeros, creo que es lo máximo que vamos a vivir porque 200 años no lo vamos a volver a hacer y el compañerismo de otras instituciones y de otros departamentos que han venido, eso es lo más lindo, porque se ha formado una familia”.

Tanto maestros como aparceros coincidieron en que es de gran importancia el estar formando parte de este momento, el estar viviendo el Bicentenario.