Momentos del Bicentenario

Los miles de uruguayos que participaron de los festejos por el Bicentenario se llevaron miles de imágenes y mucha música a sus casas. Hubo de todo en un clima de alegría casi sin incidentes. Un equipo de 180 recorrió los distintos escenarios y capturó algunos momentos de una fiesta que seguramente se recordará por mucho tiempo.

Galería de imágenes.

De tarde temprano, en la Intendencia, la cosa se puso caliente muy temprano. Es que el espectáculo de cumbia, liderado por el Fata Delgado y con clásicos como “Azuquita pal café”, no dejó a nadie sentado.

Unas horas después, Dani Umpi se comprometió con la ocasión al tocar en el escenario de Plaza Libertad. Los colores celestes no escasearon en el show y para las últimas canciones se quitó el atuendo hecho de cajas de cartón con fotos y quedó de vestido celeste con el número 23 impreso en el pecho. En el escenario, una fiesta a calzas fluor, coristas de la tercera edad tocando los samplers, bebé y pichón, tiradores sin remera abajo, papelitos de colores y canciones al ritmo de “¡saltando!”. Aunque eran las 18:30, los espectadores cantaban y bailaban compenetrados, desde los niños hasta los más veteranos.

A seis cuadras, el escenario de Libertador parecía otro día, otro lugar, a otra hora. La Vela Puerca quemó hits hasta arrasar con las gargantas de las miles de personas que acompañaban cada verso a los gritos. El aroma adolescente se hacía presente y no dejaba –al menos en los cincuenta metros más cercanos al escenario- lugar para los adultos. Sebastián Teysera anuncia “vamos con otra nueva”, y segundos después suena “El viejo”, otro de sus clásicos. El ministro de Desarrollo, Daniel Olesker, tarareaba las canciones pegado al escenario, en los balcones de los edificios de Avenida del Libertador, familias y adolescentes saltaban y cantaban.

Luego llegó el turno de El Cuarteto de Nos, que tuvo como invitados a integrantes de The Supersónicos y a Agosto. Fueron recibidos al son de “los milicos son/ todos putos” cuando subieron al escenario. El Cuarteto tampoco amarreteó en hits, aunque hubo un par de temas que casi nadie sabía. Los jóvenes que habían dejado todo durante el show de La Vela Puerca no se mostraron cansados y cantaron cada tema de esta banda que hace 14 años tuvo un juicio penal desde el Ministerio de Cultura por haber blasfemado al prócer en el tema “El día que Artigas se Emborrachó”.

Acerca de esto, el cantante de la banda, Roberto Musso, dijo a 180 que el tiempo jugó a favor, porque “va colocando las cosas en su lugar”. “En aquel momento, con la vorágine y todo lo que estaba pasando, perdías la noción artística de la canción, y hoy, 14 años después, la canción forma parte del repertorio del Cuarteto en Uruguay. No es que la estemos cantando especialmente, la tocamos siempre, esa es la verdad. Y hoy pibes que capaz que ni habían nacido en esa época, la corean en los bailes del interior, como una canción más. A la canción le quedó el contenido artístico y dejó atrás el contenido emocional. Creo que evolucionó la mentalidad en general, y obviamente la gente que hoy está en el poder tiene una cabeza distinta de la que estaba en ese momento. Creo que se aprendió que cuando se trata de censurar algo, es peor, porque después la gente quiere escuchar eso”, afirmó.

Algunos estaban más conscientes que otros de estos hechos. Una maestra de 56 años dijo que ella y su esposo no habían pensando que la fueran a cantar, pero no les importaba porque “es una banda buenísima que mueve mucho a los jóvenes, pero también a los viejos”. Mientras, tres chicas de 17 años que habían llegado a las cuatro de la tarde desde Barros Blancos no parecían detenerse en este tipo de detalles y estaban emocionadas de ver por primera vez –y en primera fila, contra el vallado- a sus bandas preferidas: La Vela Puerca y El Cuarteto de Nos.

En las esquinas, puestos de torta fritas, churros, choripanes, algodones de azúcar y hamburguesas de soja a 25 pesos, a lo largo de las cuadras hacia 18 de Julio, cubiertas de gente cantando.

A tres cuadras, en el escenario de la Plaza Libertad, la fiesta desmedida que había generado Dani Umpi parecía haberse ido con él, para dar paso a un ambiente tranquilo y pacífico que se conmovía con las leras de Daniel Viglietti. El escenario tapizado de telas de terciopelo rojo que caían, y las luces de colores que decoraban finamente 18 de julio alrededor del monumento a la Libertad, daban la sensación de estar en un lugar clásico, delicado y romántico.

Mientras tanto, Jorge Drexler hacía probablemente uno de los shows más concurridos de su historia, con pantallas gigantes que extendían a la audiencia por 18 de Julio, desde Barrios Amorín hasta Yaguarón. Sin dudas este era el escenario familiar. Padres con niños al hombro, niños corriendo y jugando con la bandera de Uruguay. Drexler de traje y corbata se despidió diciendo “Feliz cumpleaños Uruguay”.

Minutos más tarde, Rumbo, luego de 25 años de separación, abría con “Para abrir la noche” y les cantaban a unas personas que no estaban transpiradas, pero sí se sentían gritos emocionados y se veían los celulares filmando de quienes sabían que estaban viviendo un momento histórico que había que registrar. 25 años después, la banda se dio el lujo de cantar estrofas que antes censuraban, como “muere el general montilla asesinado a machete”, de la canción popular venezolana “Montilla”. Jorge Drexler miraba el show desde un costado, copa de vino en mano.

La Fura dels Baus

Ni una persona más cabía en el área de la Plaza Independencia, que adelantaba un espectáculo de dimensiones nunca vistas en Uruguay, con la presencia de la muñeca de ocho metros sentada al lado de la Torre Ejecutiva. Dos horas antes, los argentinos de Choque Urbano habían asombrado a quienes, en su mayoría, estaban allí para guardarse un lugar “para cuando viniera La Fura”. Música electrónica análoga hecha con tachos de chapa, caños de plástico y palos de madera hicieron bailar a unos y llenaron de curiosidad a otros.

Con una hora de retraso, el espectáculo de La Fura no decepcionó. El megashow catalán fue adaptado a la cultura uruguaya de hace 200 años y de ahora. Fue así que en un momento, la payadora –que se encargaba de abrir cada capítulo- apareció colgada de una bola gigante, a la altura del techo del Edificio Artigas (ex Casa de Gobierno), payando codo a codo con un español vía satélite, cuya cara se proyectaba en la bola y su copla, en español de España, salía por los parlantes que rodeaban la plaza. Lo viejo y lo nuevo del Uruguay se mezcló a la manera de La Fura dels Baus.

Una pareja bailó tango a decenas de metros de altura, colgada de arneses sobre las paredes de la Torre Ejecutiva, mientras Mónica Navarro brindaba una versión de La Cumparsita con toda la impronta Bajofondo.

Decenas de acróbatas cautivaban desde la altura, la muñeca gigante se paseó por uno de los lados de la plaza bailando el candombe que la cuerda de tambores de Elumbé.

Para cerrar, los fuegos artificiales se hicieron desear ya que la idea original era que se tirarían desde dos edificios que rodean la plaza, uno de cada lado pero, por razones de seguridad, el día anterior a la fiesta debieron cambiar el lugar desde donde se lanzaban, y la mitad de las luces estaban tapadas por la Torre Ejecutiva.

En televisión, las imágenes aéreas brindaban una Montevideo iluminada por los fuegos artificiales y vestida de gala por su gente que vivió un día de fiesta.

Fuente: 180.com.uy.