“…lejano norte”

Breve entrevista con el profesor de Historia artiguense Blas Abel Mello, miembro de la Comisión Departamental del Bicentenario

¿Cómo fue el proceso fundacional de Artigas?

La hoy ciudad de Artigas, fue fundada por Carlos Catalá en nombre del Gobierno Departamental de Salto y en cumplimiento de una Ley, el 12 de setiembre de 1812 en el “Paso del Bautista”, sobre el Río Cuareim, entonces Cuarta Sección Judicial del departamento de Salto.

La fundación de pueblos que asegurasen la frontera de las incursiones depredatorias de vecinos del Imperio del Brasil y que contribuyeran a la afirmación de la soberanía nacional en este “lejano norte”, fue preocupación de los gobiernos que se sucedieron inmediatamente a la Guerra Grande. Antes de eso, en 1845, Oribe ordenó a Diego Lamas hacerse cargo de la comandancia de la frontera norte. Éste, entre otras medidas, instaló un campamento fortificado a orillas del arroyo Cuaró (Paso Campamento), con la finalidad antes expresada.

Fundamentalmente de Paso Campamento, aunque también de Salto y del otro lado del Río Cuareim, vinieron los primeros pobladores, a caballo y en carretas, sin duda muy bien armados teniendo en cuenta la inseguridad imperante en esta verdadera tierra de nadie de aquel entonces. Aquí construyeron un pueblo delineado por Catalá y se dedicaron a la actividad agrícola ganadera, así como también comercial.

Esta última actividad tenía en cuenta al caserío que ya existía del otro lado del Río Cuareim, así como la comunicación con Alegrete, Uruguayana y Santana Do Livramento en Río Grande del Sur.

La población de aquellos primeros tiempos fue escasa y la evolución de San Eugenio del Cuareim, que así se llamó el pueblo, resultó difícil estando muchas veces a punto de desaparecer. Su población estaba constituida por gente de humilde condición pero acostumbrada a enfrentar los inconvenientes de un medio hostil.

¿Qué estaba ocurriendo en ese lugar hacia 1811, al inicio del proceso de emancipación oriental?

De la respuesta anterior surge la imposibilidad de saber si alguien de la región tuvo participación en aquellos sucesos. Sin embargo, sabemos que Artigas, antes de ser blandengue, por lo tanto previamente al inicio del proceso emancipatorio, estuvo en la zona del arroyo Cuaró, participando en arreo de ganado asociado con un porteño, conocido como “el Chatre”. Luego de ingresar al cuerpo de blandengues, en cumplimiento de sus obligaciones, hay documentación que lo hace recorriendo esta zona del Río Cuareim.

¿Cuál es la historia de las plazas Artigas y Batlle y Ordóñez, donde el próximo 22 de octubre tendrá lugar “la vigilia” de esa ciudad?

Cuando la actual “Plaza Artigas” fue delineada por las autoridades del departamento, era de hecho un potrero que servía de parada terminal a la diligencia que unía a Salto con San Eugenio y guardaba las carretas de los lugareños. En 1874, cuando se inauguró el alumbrado público a queroseno, con un farol en cada una de sus esquinas, se la alambró para protegerla de los animales.

En ese entonces su nombre era “19 de Abril”. Las calles circundantes se llamaban: Paz Libertad, Orden y Progreso, por influencia del Positivismo imperante en el país y en el Brasil.

La última de las nombradas es la actual calle principal de Artigas, Avenida Carlos Lecueder. En 1905 cuando ya se había creado el departamento de Artigas (1874) pasó a llamarse “Plaza Constitución”, iniciándose en ese momento la plantación de plátanos y la delimitación de sus senderos cortados en cruz.

En 1923 pasó a llamarse “Plaza General José Artigas” y allí se comenzó la construcción de una fuente que le fue característica durante mucho tiempo hasta que en el último régimen dictatorial se modificó totalmente en virtud de una concepción distinta, pensada casi como una plaza de armas para llevar a cabo actos. Como señala el Arquitecto Bertram Becker en un artículo periodístico en el Semanario “Propuesta” de Mayo de 1998“…entonces desapareció una visión urbana plena de recogimiento tranquilo y soñador con sus senderos embaldosados bajo doble hilera de plátanos, las diagonales marcando la ubicación de “la fuente del olvido”, los faroles de tres globos sobre columnas de hierro festonado y los bancos de tablillas sobre armazones de hierro ……. Pasó a ser el producto abstracto de una concepción sin raíces locales que la convirtió en una rígida masa de hormigón que no concebía que a los pies del general Artigas su pueblo pueda sentir, vivir y expresarse libremente. Es que los espacios públicos tienen su justificación cuando nacen del sentir de sus pueblos… Afortunadamente nunca llegó a ser realmente aquello para lo cual fue concebida.”

Durante los festejos del Centenario de la ciudad de Artigas, en 1952, “ se decidió reunir todos los elementos de información que fuese posible en aquel momento y guardarlo en lo que denominó “El Cofre de los recuerdos del Centenario”… Quizá el “Cofre de los recuerdos” de la Plaza Artigas entre palmas y rosas, sea la tentativa, el deseo de apresar el clima inusual (festejos del centenario) y hacerlo llegar al lejano setiembre de 2052, cuando nuestros conciudadanos levanten curiosos el pasado atesorado en él” señala la profesora Teresa Escanellas en un artículo periodístico en el mencionado semanario del mismo mes y año que el antes referido.

Actualmente está siendo remodelada nuevamente, por lo que la Vigilia prevista se trasladó a la Plaza José Batlle y Ordoñez.

La Plaza José Batlle y Ordóñez, originariamente denominada “Independencia”, fue nivelada en noviembre de 1910. En principio, solamente se plantaron algunos árboles y de hecho, como ocupaba dos manzanas sin separar, obstruía la prolongación de la calle Progreso (hoy Lecueder). Existe la creencia popular que se ubicó sobre el terreno donde estuvo el primer cementerio de San Eugenio, lo cual es erróneo, aunque se encontraba en las cercanías. Por 1914 fue transformada al estilo de la antes mencionada plaza Constitución (hoy Artigas), por lo que, en cada manzana, se realizaron sendas diagonales que figuraban una Cruz de Malta.

Fueron plantadas flores y doce palmeras. Sobre el eje de la futura Av. Lecueder, que cortaba en dos la plaza, se estableció una platabanda con columnas y jarrones, circundada de verja.

Ambas plazas fueron lugar de paseo y sociabilidad que muchas veces se amenizaba con música de la Banda Municipal. En ellas surgieron muchos romances.

Desde 1914 la plaza Independencia, fue como el centro de la creciente expansión de la Villa de San Eugenio en dirección suroeste.

En 1924, por iniciativa del concejal Prof. Eladio F. Dieste, la plaza que desde noviembre del mismo año pasó a tener su denominación actual, fue objeto de una nueva ornamentación y en su espacio central sobre el eje de la Avenida Lecueder se resolvió erigir un obelisco de aproximadamente 12 metros de altura consagrado “ A la Gloria de los Héroes de 1825”.

Su piedra fundamental se colocó el cuatro de setiembre del mencionado año y quien lo proyectó fue Américo A. Ricaldoni. El granito utilizado en la construcción del obelisco, unas ciento veinte toneladas, fue donado por Francisco Piria a instancias de Dieste. Para poder realizar esta obra tan costosa el Profesor Dieste logró la contribución del Poder Ejecutivo y Legislativo de todos los municipios, excepto Salto, y el concurso del pueblo. En cada lado del fuste del mismo lleva en bronce elementos del escudo nacional y en la base, placas relativas a los hechos históricos de 1825. Fue inaugurado el 19 de Abril de 1930 con grandes festejos populares, gran participación militar y de autoridades nacionales. El obelisco es un ineludible punto de referencia de la ciudad.

Aparte del obelisco, una de las manzanas de la plaza contiene hoy un monumento a la Madre, donada por la familia Arbiza; y la otra, un busto de José Pedro Varela y una “Plaza de comidas”.

Hoy en día es el principal centro de concentración de jóvenes en días feriados y festivos, es el lugar elegido para festivales y espectáculos de distinta naturaleza.

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