Plaza 19 de Abril / Tacuarembó

Tacuarembó/Plaza 19 de Abril
San Benito y San Baltasar; Escayola y Gardel

Según relata el historiador de ese departamento Luis María Castro, desde finales del siglo XIX, fue un lugar de referencia para la colonia negra de la villa que, durante el día de Reyes, organizaba sus fiestas a la usanza africana. Al parecer, la plaza era el lugar donde se daban inicio a los bailes que luego continuaban hasta las afueras del pueblo, siempre al ritmo de los tambores. Los periódicos de la época también dan cuenta de que hacia 1881 ya existían varias comparsas que participaban del carnaval como “Los Indios Viejos”, “Los turcos”, “El Gaucho p…”, “La Torre de Babel”, “Las Brasileras” y “La Legión Troyana”, entre otras. La plaza, epicentro de esta fiesta popular, era ornamentada con “gran gusto” con guirnaldas de farolitos de papel y velas de cebo encendidas. Desde allí, se veía pasar los corsos que partían hasta el Paseo Primavera, nombre que por entonces tenía el actual Parque Rodó.

Cuando se fundó la villa de San Fructuoso en 1832, la plaza fue el punto de referencia para el reparto de los solares. En un principio se llamó Plaza Mayor y a su alrededor, como solía ocurrir en esos casos, se fueron construyendo edificios emblemáticos para la vida de la actual ciudad de Tacuarembó como la Intendencia, la Jefatura de Policía y la Catedral de San Fructuoso. A su vez, el 19 de junio de 1962 fue inaugurado en el centro de la plaza, el monumento al Gral. José G. Artigas, obra del escultor nacional José Luis Zorrilla de San Martín.

Dentro de los edificios que la rodean, tuvo particular destaque para la vida de la ciudad, el Teatro Escayola, levantado a finales del Siglo XIX y que, hasta su cierre definitivo en 1956, supo congregar a figuras de alto nivel del mundo del espectáculo que llegaban a Tacuarembó con sus respectivas compañías de teatro, zarzuela u ópera. El responsable de su construcción fue el Jefe Político del Departamento de Tacuarembó durante el gobierno del general Máximo Santos, el coronel Carlos Escayola, protagonista de una serie de leyendas que el tiempo no ha logrado diluir. Según los dichos de la época, el militar habría tenido unos 50 hijos, la mayoría de ellos por fuera de sus matrimonios, entre los cuales se cuenta a quien luego se convertiría en Carlos Gardel. La relación prohibida entre Escayola y su cuñada (aunque futura esposa) María Lelia Oliva, sería una de las explicaciones posibles para el misterio de la identidad y nacionalidad de “El Mago”.

Leer breve entrevista con el historiador tacuaremboense Luis María Castro, miembro de la Comisión de Patrimonio Histórico de Tacuarembó y autor de varios libros referidos a la historia de su departamento.