Plaza Artigas / Paysandú

Paysandú/Plaza Artigas
La mirada del prócer

A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de las plazas del país, la Plaza Artigas de Paysandú tiene un origen posterior al monumento que contiene en su centro. Allí se encuentra una estatua ecuestre de José G. Artigas que acaba de ser declarada por el Ministerio de Educación y Cultura, Monumento Histórico Nacional. Se trata de la tercera escultura construida en homenaje a Artigas en nuestro país.

En 1912, un grupo de jóvenes reunido en el Ateneo de Paysandú organizando la conmemoración del 87º aniversario de la Declaratoria de la Independencia resolvió, a modo de homenaje al “Protector de los Pueblos Libres”, la construcción de un monumento a su figura. Éste fue encargado al año siguiente al prestigioso escultor italiano Ezio Ceccarelli, quien propuso como modelo el boceto presentado en el concurso internacional organizado por la Comisión Oficial Por Monumento al General José Artigas, en Montevideo, cuyo jurado le había otorgado una mención.

La inauguración de la estatua se concretaría recién 12 años después, el 25 de octubre de 1925. En ese tiempo surgieron varias dificultades que fueron postergando la realización de la obra. Según las crónicas locales, la obtención de los fondos, el estallido de la Primera Guerra Mundial y la modificación de ciertos detalles del modelo original, fueron algunas de las causas que demoraron la ejecución del monumento. Sin embargo, los pormenores más curiosos estuvieron vinculados a una intensa polémica a propósito de dónde ubicar la obra y hacia qué lugar debía mirar Artigas. Las posiciones discordantes estaban representadas por el Concejo Departamental por un lado, y la Asamblea Departamental por el otro – ejecutivo y legislativo respectivamente – quienes no lograban ponerse de acuerdo respecto a cual de las dos instituciones estaba facultada para tomar esa decisión. Finalmente fue ubicado sobre la calle 18 de Julio, con la figura de Artigas mirando hacia Purificación. La obra escultórica – de 4 metros y medio de altura- nos muestra al prócer en bronce, montado a caballo y en marcha. Para su inauguración se dispusieron 3 días de actos celebratorios que incluyeron desfiles, bailes, juegos infantiles y fuegos artificiales. De este modo, se marcaba desde el inicio el destino de este espacio de convertirse en uno de los principales puntos de encuentro para la población sanducera.

La decisión definitiva para construir la plaza en torno al monumento llegaría 5 años después con una resolución del Concejo Departamental. En un principio se pretendió que llevara el nombre de Plaza Centenario, pero luego se optó por llamarla Artigas. Fue así que la plaza que a hasta ese entonces llevaba ese nombre, pasó a denominarse Plaza Acuña de Figueroa. Desde ese momento, se constituyó en un lugar de referencia para la sociedad local, tanto como espacio de reunión social y política, como sitio de esparcimiento familiar y de jóvenes.

Leer breve entrevista con la profesora de Historia sanducera María Julia Burgueño.