Plaza de los 33 / San José

San José/Plaza de los 33
La Plaza de la Paz

La Plaza de los “Treinta y Tres Orientales” en San José fue delineada durante el proceso fundacional de la Villa a finales del siglo XVIII. Allí se instalaron principalmente familias asturianas que venían con la intención de poblar el Nuevo Mundo, alentados por los rumores que circulaban en España a propósito de la riqueza de las tierras del Río de la Plata y el porvenir que podría conseguir quien las trabajara.

El rasgo distintivo del lugar, dentro de los márgenes de la plaza, aparecería un siglo después. En 1873 fue inaugurada la Pirámide a la Paz de Abril de 1872, un monumento erigido en homenaje a la paz conseguida a la salida de “Revolución de las lanzas”. A través de ella, blancos y colorados se comprometieron por primera vez a coparticipar en el gobierno y los blancos accedieron a las “Jefaturas Políticas” de 4 departamentos –entre ellas San José-. La responsabilidad de sacar adelante esta obra fue asumida por toda la población que recolectó los fondos para levantar el monumento, y lo encargó al artista italiano Juan Ferrari. El obelisco está compuesto de 13 bloques de granito –uno en representación de cada departamento en ese momento- que descansan sobre 4 balas de cañón que simbolizan a la fuerza militar reducida. Completan la escena 4 ángeles – el comercio, las artes, la industria y las letras- y 4 leones que sostienen un escudo en el que aparecen las fechas patrias de la República. Sobre el mármol del monumento puede leerse una leyenda que resume el espíritu que animó a la construcción de la pirámide: “Todos los orientales renuncian a la lucha armada y someten sus respectivas aspiraciones a la decisión del país consultado con arreglo a la Constitución y a las Leyes”.

En una de las esquinas de la plaza se encuentra el Teatro Macció, una verdadera joya arquitectónica de la ciudad y uno de los centros culturales más importantes del país. Fue levantado por Filomena Savetto, quien ejecutó una decisión que había tomado su esposo, el hacendado Don Bartolomé Macció, fallecido en 1900. Según recogen las crónicas de la época, la inauguración tuvo lugar el 5 de julio de 1912 en una noche bastante inhóspita. El público enfrentó el temporal bajo los paraguas para no perderse detalles de la ceremonia y la llegada de los carruajes que transportaban a los invitados hasta el teatro. El primer espectáculo en la historia del Macció, estuvo a cargo de la Orquesta Nacional dirigida por el Mtro. Luis Sambucetti. Luego, recibiría la visita de artistas como Francisco Canaro, Enrique Santos Discépolo, Tita Merello, Atahualpa Yupanqui, Alfredo Zitarrosa, Norma Aleandro, Antonio Gasalla y hasta Carlos Gardel, quien ofreció allí su último recital en suelo nacional antes de morir en un accidente de avión en Medellín.

También frente a la plaza se ubica la Basílica Catedral de San José de Mayo, un templo de estilo neoclásico construido entre 1857 y 1874, y declarado monumento histórico el 2 de octubre de 1990. Entre sus maravillas arquitectónicas, se destacan desde la plaza sus campanas –una de ellas pesa más de tres toneladas-, que pueden escucharse de hasta varios kilómetros a la redonda, y el reloj suizo, inaugurado en 1900 y construido por la misma fábrica que trabajó en el Big Ben.

Leer breve entrevista con el grupo COMPARTIR, colectivo de docentes de Historia del departamento de San José integrado por las profesoras Lilián Gubba, Margarita Patrón, Edhy Saavedra y Adriana Viña.