Plaza Estación Barrio Peñarol / Montevideo

Montevideo/Plaza Estación Barrio Peñarol
Un barrio que es un museo

A pesar de que el nombre del barrio tiene su origen en la deformación de una localidad de la región del Piamonte en Italia, de donde era oriundo el primer poblador de esta zona, la historia de Peñarol está ineludiblemente atada a Gran Bretaña y su hija pródiga, la locomotora a vapor. La decisión de ubicarse allí fue del administrador de la Compañía del Ferro Carril Central, Charles Baker, quien en 1888 visitó Uruguay para inspeccionar la empresa. Según se recoge en el libro “Barrio Peñarol. Patrimonio Industrial Ferroviario”, ese mismo año se adquirieron unas 20 hectáreas, un triángulo delimitado por los actuales caminos Casavalle, Edison y la avenida Sayago. Hacia 1891, los talleres ya estaban construidos y el barrio comenzaría a vivir los momentos de mayor vértigo en su historia.

Entre 1891 y 1910 la empresa construyó, además del taller y las viviendas, la estación de trenes, un centro de esparcimiento y aprendizaje de oficios (el Centro Artesano), un almacén y una sala de teatro y cine. Según Antonio Pereyra -vecino de la zona que se ha dedicado a estudiar la historia del barrio-, en el espacio central de este “pueblo modelo”, apareció la plaza con una superficie de 3500 metros cuadrados. Las referencias a este lugar son variadas. Al parecer, en sus inicios, el peón de maniobras Don Pascual Conini, “lo utilizaba como quinta en el espacio que da a Coronel Raíz”. De acuerdo a lo que se recoge en el libro “Barrio Peñarol…” que ya mencionamos, la maestra María Vittori –primera directora de la escuela- se impresionó la primera vez que llegó al lugar en 1894: “jamás olvidaré el vívido y hermoso aspecto que ofrecía la cerca de la Estación, formada totalmente, en más de 200 metros, por rosas blancas y por rosas ligeramente coloradas […] Apenas avanzamos unos metros y todo: los Talleres, el Centro Artesano, las bien alineadas y blancas casitas para los obreros, todo aquel pueblo tranquilo hablaba de laboriosidad, alegría y sano bienestar”.

Tal cual señala Pereyra, “la Estación y su plaza, eran sin duda un centro de atracción, donde las manifestaciones sociales y culturales de la localidad eran complementarias y potenciadas por la enorme cantidad de pasajeros, usuarios del servicio de encomiendas y los centenares de funcionarios” que por allí pasaban.

El barrio, que hasta hace poco tiempo había sido una comarca rural, fraccionada en quintas y con baja densidad de población, se convirtió en símbolo de la revolución industrial en nuestro país. Como cuenta Pereyra, desde allí partieron, en 1904, las tropas de Batlle y Ordóñez que se desplazaron en vagones rumbo a la batalla de Masoller para derrotar al ejército de Saravia, que luchaba sobre el lomo de sus caballos.

Pero al margen de la relevancia económica, estratégica o política del sitio, este lugar fue el preferido de los vecinos, y sobretodo de los jóvenes, “quienes tenían allí la oportunidad de cruzar las primeras miradas”.

Uno de los momentos de reunión más emblemáticos que tuvo lugar en la plaza de la estación, ocurrió el 25 de agosto de 1949. Coincidiendo con el día en que se celebra la declaración de la independencia, el presidente Luis Batlle festejó junto a los vecinos del barrio la compra de los ferrocarriles a los ingleses por parte del Estado. La plaza y las calles se llenaron de gente, como quizás sólo ocurrió en otra ocasión, cuando en 1941 se celebró el 50 aniversario del Club Peñarol.

Según consta en “Barrio Peñarol…”, con los festejos por la compra del ferrocarril se dio inicio a un “lento pero prolongado proceso de decadencia del servicio, de la empresa y, por consiguiente, de todo el barrio”. De acuerdo al testimonio de Pereyra, durante décadas el mantenimiento de este emblemático lugar del casco histórico fue nulo. Fue así hasta el 2004, cuando se presentó el “proyecto Peñarol” a través del cual se comenzó con los trabajos de recuperación de esta área: “se reformuló totalmente este espacio central, teniendo en cuenta su primera época, y se recicló el edificio de la estación para instalar un museo ferroviario y permitir que funcionen las oficinas de la estación”.

Leer breve entrevista con Antonio Pereyra, integrante de la Comisión Permanente de Peñarol (creada para la protección del patrimonio edilicio y urbanístico del Casco Histórico).