Rambla / Fray Bentos, Río Negro

Fray Bentos/Rambla
Un anfiteatro griego en la barranca.

Cómo llegaron las barrancas de Fray Bentos a llevar este nombre es todavía un misterio. La versión más extendida es que hacia mediados del siglo XVII se refugió en esos parajes un fraile llamado Bento o Vento, coincidiendo con los tiempos en que se pretendía evangelizar a los aborígenes de la Banda Oriental. Lo cierto es que el primer plano de la zona data de 1692, y ya aparece con tal denominación para estos parajes. Las barrancas a las que hace referencia el plano, estaban allí desde un tiempo atrás. Según los técnicos, la formación geológica tiene 35 millones de años de antigüedad.

Fueron sus características de puerto natural las que alentaron allí el asentamiento de la población y el surgimiento de la por entonces Villa Independencia hacia 1859. La localidad tomaría oficialmente el nombre de Fray Bentos recién en 1900.

Avanzada la tercera década del siglo XX, mientras la ciudad era considerada “la cocina del mundo” y el “extracto de carne” invadía las cocinas y las trincheras en Europa, la próspera Fray Bentos comenzó a discutir la posibilidad de ganarle territorio al río para dar lugar a un paseo familiar. Los encargados de realizar este trabajo fueron los arquitectos Carlevaro y Abella Trías quienes hicieron colocar directamente en la costa bolsas de cemento, crearon una gran arboleda sobre las barrancas, y construyeron bancos y juegos infantiles.

El paseo, que abarca desde el Parque Roosevelt hasta el camino que lleva hacia el Barrio Anglo sobre el arroyo Laureles, quedó inaugurado en 1940. Desde entonces, este recorrido se ha constituido en lugar de visita obligado tanto para los lugareños como para los turistas.

Según aparece en una publicación de 1959 escrita por José Murga, bajo el título “Fray Bentos”, cuando estaba por finalizarse el proyecto, Abella se inquietaba por resolver el problema que creaba la pendiente, demasiado pronunciada, de la calle a 18 de julio que, a modo de un plano inclinado en 45°, resultaba de difícil acceso. Fue así que se propuso como solución erigir allí un teatro para espectáculos al aire libre. La idea fue bien recibida por las autoridades municipales que aceptaron la realización de este broche de oro para el proyecto.

Así fue construido el Teatro de Verano Municipal, con capacidad para 4000 personas y realizado según las técnicas de los antiguos anfiteatros griegos.

La última gran reforma que vivó la rambla, ocurrió durante la gestión del Intendente Rubén Rodríguez. Cuando transcurrían 30 minutos del primer día del año 2000, con la presencia de los habitantes de la ciudad y el gobierno; se procedió a la inauguración de las obras. En esa ocasión, se enterraron allí 3 urnas con mensajes para las futuras generaciones, que recién podrán abrirlas en el año 2050.

Leer breve entrevista con el profesor de Historia fraybentino Jorge Picart Prantl.