Remedios contra la influencia portuguesa

Breve entrevista con el periodista y profesor de Historia rochense Jesús Perdomo.

¿Cómo fue el proceso fundacional de la ciudad de Rocha?

El proceso de fundación de la ciudad de Rocha se puede ubicar entre dos fechas, 1793 y 1801. Años antes, España había mandado un navío con intención de que se convirtieran en los pobladores de lo que ahora es una parte de la Patagonia. Era una empresa bastante descabellada, obviamente. Hubo una serie de inconvenientes y esas familias quedaron en depósito -como dicen los documentos- en Montevideo, luego en Maldonado, y finalmente en San Carlos. Esas fueron parte de las familias que van a venir a fundar la Villa Nuestra Señora de los Remedios de Rocha. Pero también vinieron otros tipos de familias. Por ejemplo, desde 1763 se viene un lote grande de familias portuguesas que quedan también, en una especie de campo de concentración -como decía Doña Florencia Fajardo- en el Maldonado Nuevo, que luego se convertirá en la villa de San Carlos. Entonces fueron varios tipos de familias. Aquellas españolas que habían traído para la frustrada población de la Patagonia, los azorianos de San Carlos y más familias de distintas procedencia de España que andaban por ahí, algunas ya ubicadas en la campaña cercana a Rocha. También llegarán indios misioneros. Es decir, los famosos indios tapes. Con toda esa gente – unas 30 familias más o menos-, se empieza a fundar la villa de Rocha. ¿Qué pasó en 1793? Ahí simplemente aparece una figura muy importante, un estadista español -quizás el más lúcido que llega a nuestra tierra-, que es Don Rafael Pérez del Puerto. Viene con la expedición Ceballos que es de 1777 y rápidamente asciende a ministro de hacienda de Maldonado. Además era el encargado de las nuevas poblaciones. La idea de poblar la frontera con el Brasil portugués fue una forma de apropiación y vigilancia del territorio. No todas las villas previstas se fundaron. Él empieza en 1793. En el mes de noviembre viene y hace una especie de exploración de toda esta tierra, y se decide por lo que ahora es la zona de Rocha. Recién en 1801 empieza el despegue de lo que es la nueva villa hasta ese momento enlentecida por las guerras y los problemas burocráticos.

¿Qué estaba ocurriendo en ese lugar hacia 1811, al inicio del proceso de emancipación oriental?

En realidad la villa de Rocha como tal, a los comienzos de la revolución, no tuvo mayor destaque como pasaba mucho en algunos lugares del interior. Pero el punto de atracción se desplazó dentro del territorio rochense, hacia el pueblo de Santa Teresa. Ahí sí, con enorme importancia. Es un pueblito que creció con las familias de los soldados que estaban de guarnición en el fuerte. También había presidiarios que habían sido traídos para trabajar en las piedras del fuerte. Incluso algunos de ellos eran traídos desde Buenos Aires y de Montevideo, junto con sus familiares. También había gente del campo que venía a protegerse junto a la muralla de la fortaleza. Eso fue formando un núcleo con 6 o 7 casas de piedra – de las que todavía se conservan las ruinas-, y ranchos. Oscilaban entre unas 130 y 150 personas. Hay poca documentación al respecto pero está comprobado que ese pueblo existió. Incluso tuvo dos pulperías y una especie de escuela de primeras letras dirigida por un capellán de la fortaleza… El hecho es que por el 1 o el 3 de setiembre de 1811, cuando venía acercándose la avalancha del ejército portugués invasor -eran 7000 hombres aproximadamente, muy bien armados- fue imposible resistir. La guarnición de la fortaleza recibió la orden de replegarse hacia Montevideo y las familias quedaron solas. Entonces ahí se dio esa cosa notable, que nadie sabe cómo fue que se prendió la chispita: el deseo de protegerse junto a alguien que ellos habían conocido como comandante colonial de la fortaleza unos años antes. Un tal general José Artigas. Hay un documento muy escueto que lo menciona. No dice ni cuándo fue, ni durante cuánto tiempo. Seguramente por 1804 o 1805. Ellos saben que este hombre, que ha ganado prestigio con la Batalla de las Piedras está sitiando Montevideo. La tradición oral y un documento portugués, dicen que esa gente quemó sus ranchos, quemó los techos de sus casas más sólidas, y se fue en masa hacia el oeste. Ahí sí, van enganchándose a ese germen de lo que será La Redota, gente de la paisanada de la campaña y de la villa de Rocha. Se sabe que de Rocha también fue un contingente grande de gente. Fue como un hilito de un arroyo que creció con distintos afluentes y fue levantando caudal; hasta que un día llegaron a donde ellos buscaban: el campo sitiador de Artigas. No sólo con fuerzas orientales, sino también con fuerzas porteñas. El problema se planteó cuando Artigas se enteró de que el gobierno porteño estaba en tratativas con el español Elío para levantar el sitio y retirar sus tropas. Es decir que los orientales van a quedar entre dos fuegos: los portugueses y los españoles. Y ahí es cuando Artigas empieza a retirarse hacia el norte y se forma el caudal grande y definitivo de La Redota, que va a seguir engrosándose hasta que llegan al Ayuí.

¿Cuál es la historia de la Plaza Independencia, donde el próximo 22 de octubre tendrá lugar “la vigilia” de esa ciudad?

Esa plaza fue delineada ya en los tiempos de Pérez del Puerto, e incluso conserva a mitad de la gran cuadra de la plaza, las 4 callecitas que salen. Son callejuelas, estrechas y adoquinadas, ese es todo un testimonio de un pasado notable. Rocha se caracterizaba por esas casas señoriales, donde vivían las familias -dentro de nuestra sencillez republicana- de cierto tinte patricio. Ahora, frente a la plaza en sí, está desde luego la Iglesia. Pero hay algo muy importante frente a la plaza también que es el teatro 25 de Mayo. Ese edificio se construyó en 1909, en algo así como 10 meses. Es notable. Es un teatro como puede ser el Macció de San José o el Florencio Sánchez de Paysandú. Es un teatrazo que ha sido recuperado en dos oportunidades. ¿Y por qué se construyó en 1909? Porque es un aporte de Rocha al centenario de 1810. Por eso se llama 25 de mayo y la calle que pasa frente al teatro también se llama 25 de mayo.

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